Saturday, July 21, 2018

Tu breve huella






Tu breve huella






Yo sé que no hago cuentas del pasado,

esa nunca ha sido mi destreza,

el futuro siempre al frente agarbado

lleva mis manos, mis pies y mi cabeza.



Yo sé que a la vida bebo gota a gota,

saboreo el sabor de cada momento

y si tengo que beber la amarga derrota

esta no será de eterno sufrimiento.



Sé que me he levantado del suelo tantas veces

hasta volver a tocar las estrellas en secreto

y de nuevo mi cuerpo erguido, sin dobleces,

se viste de coraje para el nuevo reto…



En una vasija mis buenas intenciones,

con una fuente de amor adentro,

con un arco iris de nuevas ilusiones

salgo como el día a un nuevo encuentro.



Y voy sembrando afanosa mis semillas, 

abonando con sincero amor la tierra

para cosechar las cosas más sencillas;

en esa libertad mi corazón se aferra.



Mas yo no sé si colgaré de tu memoria,

si besaré con ternura tu pensamiento

o si me encontraré en remota trayectoria

y volaré sin rumbo en el vacío del viento.



Tampoco sé si dejarás una puerta abierta

o si a mi paso tu vida se me cierra.

No sé si mi presencia aún en ti despierta 

o si estoy muerta y la ausencia, ya me entierra.



Mas solo sé que si viviera otro mañana,

si llegaras otra vez como fugaz estrella,

volvería a contemplarte desde mi ventana

para sentir nuevamente… tu breve huella.





Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©





Un lazo de amistad en la distancia (Dueto)






Un lazo de amistad en la distancia

Por José Daniel Muñoz Espinoza
y Nancy Santiago Toro




Eres mi entrañable amigo en la distancia,
vives en mi corazón con contenido,
con la fuerza que define la constancia,
con el honor de tener a un ser querido.


Si te busco, si te extraño, si te siento,
si sólo un poco de tus letras te pido
es porque mi alma necesita el aliento
que en tu versar exquisito he obtenido.


Tu lenguaje me brinda con elegancia
paz y esperanza si estoy en tempestad
y sabes calmar la fiera circunstancia
si me acecha con miedos la soledad.


Con docilidad y atenciones discretas
te proveo mi hombro de tinta virtual,
lleno de luces, impulsos y letras…
expresiones de mi entrega fraternal.


Amigo fiel, erudito caballero
que cruza la más profunda inmensidad
para pender del cielo como un lucero
y guiarme en los tiempos de oscuridad.


Una palabra tuya o un comentario
resplandece indeleble en todas mis noches,
forman las notas escritas en mi diario
y lo embellecen como lo hacen tus flores.


Siempre atiendes mis halagos o reclamos
como si hablara una voz angelical
y no importa que lejos o cerca estamos,
tú me cuidas como amiga de cristal.


¿Cómo no escuchar tu voz cuando me llamas?
¿Cómo evitar la nitidez de tu ser?
Sería arrancarle a un árbol sus ramas,
privarlo de aire y dejarlo fenecer.


De lejos eres la estrella que más quiero,
de cerca el tacto ausente es intimidad
y dentro de mí el amigo verdadero
que entiende los principios de una amistad.


No existe mar, montaña o tierra sin fin,
en nosotros no existe distancia oscura.
Nos une un sentimiento y pensar afín;
fundamentos de una amistad que perdura.



Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©






Contigo aprendí (Dueto)





Contigo aprendí
Por Raúl Salcedo y Nancy Santiago Toro




Contigo aprendí a ser la tibia luz en lo sombreado,
a ser como la jovial sonrisa que detiene el llanto,
a deslizar sobre tu cuerpo y en amoroso canto
mi ola de deseo en continuo estallido enamorado.


Contigo aprendí a ver todo el entorno oscuro más claro,
a percibir una lágrima como un beso apurado,
a escuchar en el silencio un te quiero no pronunciado,
y a ver en tu rostro bello que me quieres sin reparo.


Contigo aprendí a caminar nuestro tiempo más despacio
para arrullar con ternura toda tu vida en mis manos,
y que al unirse nuestras almas en un roce de labios,
tú desnudas tu mundo en la superficie de mi espacio.


Contigo aprendí que todo puede verse tan perfecto,
aunque se nuble el cielo y opaque de dolor el tiempo;
a deleitarme en cada beso con amor sin destiempo,
aunque las estaciones cambien y causen otro efecto.


Contigo aprendí a ser brisa que perfuma tu sendero;
ser desnudo paisaje que reanima tu descanso,
y a ser la corriente excitada y el plácido remanso
que te hace disfrutar la fuerza del amor verdadero.


Contigo aprendí a vivir con gran arrojo cada tramo;
a fabricar siempre lo bueno y a deshacer lo malo,
y que del contenido de la vida el mejor regalo
es entender que tú eres la mujer que realmente amo.


Contigo aprendí a llevar un ramo de variados sueños,
a florecer sus imposibles en el crucial destino;
y a ser la infinita huella que se aferra a tu fiel camino
para no resbalar en la calzada de los ensueños.


Y contigo aprendí todo lo aprendido sin cordura,
pero a ser más fuerte con el ignorante pensamiento,
porque sé que hallé contigo el completo conocimiento,
de que puedo amarte con toda mi razón y locura.


Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©







La causa de tu recuerdo






La causa de tu recuerdo




Será el frío que me quema,
el que impregna tu piel a mi recuerdo
y que aviva inquieta esta llama
que dejó por ti mi corazón latiendo.

Será la frescura del viento
que arrima a mi cuerpo su caricia,
reviviendo tus manos en mi pensamiento,
aferrándose a mí con alevosía.

Será la humedad de la lluvia,
la que confunde a mis ojos con sus gotas,
por no decir que han llorado lágrimas
que hablan de tu olvido en mi memoria.

Solo sé que es esta triste soledad,
la que me hace palparte a lo lejos
y la que que hace evocar con ansiedad
lo que nos hace sentir y no vemos.




Nancy Santiago Toro

Derechos Reservados©







Quisiera amarte






Quisiera amarte




Quisiera amarte en la blancura
para dejar contigo un rastro de colores,
donde armonice el deseo y la ternura
y no marchiten lentamente las pasiones.

Quisiera amarte también en la penumbra,
en la superficie escarpada de la noche
y fulgir con los destellos de la luna
las íntimas memorias de nuestros nombres.

Quisiera amarte sobre el tiempo,
sin urgencias, sin esperas, sin demoras
y desplazar las estaciones de nuestros cuerpos
en la apasionada corriente de su incógnita.

Amarte incluso en las sombras de la muerte
y si aún allí nos abrazara inopinada vida,
amarte sobre los briosos aires transparentes
que en su rumbo no descansan ni fatigan.

Y entonces verías nuestro amor surcar el cielo
sobre una alfombra de nubes fugitivas
hacia la ruta remota de lo eterno,
si es que a amarme un día te animas.




Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©






Camino




Camino



Se abrían ante mis dos senderos
como brazos extendidos del camino,
ante ellos me detenía la duda, empero,
tuve que elegir entre dos destinos.

Ambas entradas libre de cerrojos,
pero abiertas por grandes desafíos;
esos que penetran el temor en los ojos,
aunque el corazón galope con bríos.

Elegí caminar con tus pasos
para surcar nuestro rumbo en el tiempo
y llegar juntos al inminente ocaso
que va dejando la vida en el cuerpo.

Caminantes en la levedad de los llanos
o sobre las grietas del desolado suelo.
Siempre arrugando el temor en las manos,
si es para alcanzar la bonanza del cielo.

Pues cada rumbo es una conquista,
desde el principio hasta el fin del trayecto.
Y toda duda que destella en la vista
nunca hará elegir un camino perfecto.



Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©





Tú en mi poesía






Tú en mi poesía




De puntillas un verso tras otro verso,
huyen de mí pletóricos de latidos,
llevan la tibieza de un lenguaje terso
y la voz poética de mis sentidos.


El amor es cuerpo de luz que presencio
con el rumor de tu cuerpo en travesía,
pues en su delirio fogoso evidencio
que eres tú quien germina en mi poesía.


En el nudo del recuerdo te haces preso,
el corazón con tu inspiración medita
y va dejando todo mi amor impreso
en el lenguaje vivo de una hoja escrita.


Y en palabras graban huellas de ternura,
con el contenido en rimas consonantes,
con la unidad buscando tu captura
en el ritmo sensual de los amantes…


Para escribirte de lleno mi caricia
y un beso por cada letra del papel,
mi aroma al fondo con toda su delicia,
traspasando por los poros de tu piel.


Dejarte una ánfora de emociones,
ilusiones como desvelos de mi alma,
mis venas en torbellino de pasiones
y mis deseos en temblores sin calma.


Y si al leerme, tu hábil intuición siente
que lleno tu soledad con elegancia
o que provoco necesidad urgente,
es porque revelo alma, vida y sustancia.
  

Mis versos te hacen pulso y sentimiento
en una fuga de nostalgia y dulzura,
te hacen la expresión del ágil pensamiento
en infinita huella de literatura.



Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©