Sunday, October 7, 2018

Eco de agua






Eco de agua




Solía decir la llaneza de las cosas:

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

las del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre,

y hacen temblar la compostura

como si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.


A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

con el bullicio del rumor en mis oídos,

que en revueltas se iniciaba entrañable

hacia la existencia del recuerdo mío.


Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

que logré guardar en mis sentidos

para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.


Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes en los sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.




Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©






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